Estamos en el mes de julio, mes que la gran familia Carmelita dedica a honrar y venerar con júbilo a la Madre y decoro del Carmelo. La familia Carmelita está en pie para vivir y propagar el carisma mariano del Carmelo, como algo esencial a su vocación.
Nos recuerda el Concilio Vaticano II:
«María, con su amor materno, se cuida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y se hallan en peligros y en ansiedad hasta que sean conducidos a la patria de los bienaventurados.»
(Lumen Gentium, 62)
El gran regalo de la Virgen a los carmelitas ha sido el Santo Escapulario. Materialmente, es poca cosa; es una de las piezas del hábito carmelita. En sentido espiritual, es el «signo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María, en la esperanza de su protección maternal».
Aquellos que lo llevan en su pecho reciben las gracias y privilegios de la Orden de los Carmelitas.
Millones de hombres y mujeres de toda clase y condición social se han revestido de él y se han visto favorecidos por el amor maternal de María. Escribía un autor del siglo XVI:
«En nuestros días florece en España la devoción a la Virgen del Carmen. No hay casa donde no se lleve el Santo Escapulario… España y Portugal parecen un convento de Carmelitas.»
(P. Falcone)
Papas como León XIII, San Pío X, Pablo VI y Juan Pablo II han sido fervorosos propagadores de esta devoción popular tan arraigada en el pueblo cristiano.
El Papa Juan Pablo II decía:
«Llevad el Escapulario; yo lo llevo constantemente y de esta devoción he recibido un gran bien.»
El mismo Papa, humorísticamente, siendo Cardenal, dijo al Prior de los Carmelitas de Waden:
«El P. Prior no me ha invitado a la solemnidad del Carmen y he tenido que ir en privado a vuestra iglesia a ganar las indulgencias de los que visten el Escapulario.»
La devoción a la Virgen del Carmen y a su Escapulario no ha perdido fuerza ni actualidad. Sigue ahí, recomendada por los últimos Papas.
Testimonios de los Papas
León XIII decía:
«La devoción de los fieles a la Virgen del Monte Carmelo puede reportar a las almas abundantísimos frutos de salvación.»
Pío XII decía:
«Entre las devociones a la Virgen María, debe colocarse la devoción del Escapulario del Carmen.»
Pablo VI escribía:
«Se debe procurar hoy el uso piadoso del Escapulario de los Carmelitas.»
Una recomendación de San Juan Pablo II
Terminaremos con esta recomendación del Papa Juan Pablo II a los jóvenes en la parroquia del Carmen de Vía Montecciano:
«Debo deciros que en mi juventud, cuando era como vosotros, Ella me ayudó. No podría decir en qué medida, pero creo que en una medida inmensa. Me ayudó a encontrar la gracia propia de mi edad, de mi vocación.»
«¡Viste el Escapulario! Su devoción está llamada a fomentar el verdadero espíritu cristiano hoy.»



