Skip to main content

«Entré en la Iglesia ayer tarde,
se administraba el bautismo,
y ante un cuadro de la Virgen
del Carmen era el bautizo.

Fui a misa esta mañana,
había boda y… lo mismo:
era el altar de la Virgen
del Carmen el preferido.

Cuando salí de la Iglesia,
fui a un hospital vecino,
y doquiera estaba el cuadro
de esa Virgen que yo digo.

Por la tarde fui a la plaza
a ver un torero herido,
y allí la Virgen estaba,
¡la que salva en los peligros!

Más tarde fui a un entierro;
y del cementerio frío
en la capilla velaban
esa Virgen y ese Niño.

Y cuando, al llegar la noche,
me fui a embarcar, conmigo
iba la Virgen del Carmen
por Patrona del navío.»

Fr. Florián del Carmelo, OCD

Leave a Reply